No es la primera vez que ocurre, ni la primera vez que esta emisora aprovecha las redes sociales para hacer promoción de la fornicación, el adulterio, la homosexualidad y la ideología de género. Hablamos de una radio pero no se trata tan sólo de palabras. Los responsables de Megastar FM están defendiendo una filosofía incompatible con el mensaje cristiano. La publicación de imágenes de mujeres semidesnudas en redes sociales, en festivales…, que no vamos a reproducir por respeto a nuestros lectores, y la promoción de un tipo de música sexualizante, es de hecho ya un rasgo distintivo de una emisora que parece estar fuera de control y que preocupa cada vez más a padres, educadores y católicos en general.
Llegados a este punto no está de más recordar -y defender- los estatutos del grupo COPE, al que pertenece la cadena Megastar, cuya última responsabilidad -en calidad de propietarios del grupo de comunicación- recae en la Conferencia Episcopal Española (CEE):
1- Difundir la doctrina y actividades de la Iglesia Católica.
2- Orientar a la opinión pública con criterio cristiano.
3- Colaborar en la promoción humana, social y cultural de la sociedad en general.
4- Ofrecer programas informativos de noticias, comentarios, editoriales y demás servicios que pueden enmarcarse dentro de esta temática.
5- Ofrecer programas recreativos de sano esparcimiento.
Resulta preocupante que a través de una parte del Grupo COPE, —financiado en buena medida por los impuestos y los donativos de los creyentes—, se puedan difundir contenidos pornográficos o inmorales, destructivos para la integridad de la persona, tanto de los que trabajan en ese mundo como para los que lo contratan o se entretienen con ellos.
¿Cómo se ha podido llegar a este extremo? Alguien en la Conferencia Episcopal debería revisar, con urgencia, un proyecto editorial y un modelo de negocio que no parece muy evangélico ni enfocado al “sano esparcimiento” de los jóvenes.
Según informaciones del propio Grupo COPE, el agujero económico que arrastra la cadena de emisoras, -al que se suma el mayor aún de la televisión pepera 13TV– es bastante grande. ¿Es posible que algunos gestores de vista corta y mancha ancha hayan podido ver en productos como Megastar un medio para paliar la sangría económica? Incluso aunque ese fuera el caso -que no lo es- la incoherencia con el ideario oficial de COPE es flagrante. A esto es a lo que conduce el empeño liberal de separar la moral de la economía y de los negocios.