LA COMUNIÓN TRADICIONALISTA CARLISTA: BREVE HISTORIA. Y UNA JUSTIFICACIÓN.
Transcribo un documento sin fecha ni autor que con el título “La Comunión Tradicionalista Carlista: breve historia” ha llegado a mis manos, procedente del archivo de un importante dirigente de la CTC de mediados de la primera década del siglo XXI:
“A la llegada de la democracia se legalizaron diversos grupos tradicionalistas y carlistas. Prescindiendo del Partido Carlista, que había dejado de ser tradicionalista y carlista, existía Comunión Tradicionalista, Unión Carlista, Comunión Católico-Monárquica y algunos círculos culturales. Las más importantes eran la Comunión Tradicionalista, formada por los miembros de la organización oficial que no habían aceptado los dislates doctrinales de D. Hugo, y Unión Carlista, que reunía a los seguidores de la Regencia de Estella y a ella se había unido un grupo catalán denominado Fomento Autonómico, formado por antiguos seguidores de la CT en aquella región.
En todos ellos había un deseo de unidad. Este se mostraba más vivo entre los jóvenes que iniciaban su andadura en la política. En octubre de 1983, el Círculo de Estudios Históricos y Políticos General Zumalacárregui convocó a todos los grupos a la conmemoración del primer levantamiento carlista en Talavera de la Reina. Consistió el acto en un interesante symposium en que se estudiaron las particularidades de los regímenes forales de las distintas regiones de España. La reunión fue la ocasión para que dirigentes de Unión Carlista y Comunión Tradicionalista cambiasen impresiones sobre la posibilidad de alguna modalidad de unión. A ello siguieron varias entrevistas entre Salvador Ferrando Cavero, de la C.T, y Juan Casañas Baisell, de U.C. Quedaron en celebrar una reunión conjunta en la que se esbozaría un plan para llegar a un acuerdo. Ésta se celebró en septiembre de 1985 en el Círculo que entonces tenía la Comunión Tradicionalista en Zaragoza. En la misma se nombró una coordinadora y se acordó celebrar un Congreso en El Escorial en mayo del siguiente año.
Mientras tanto, ambas organizaciones acudieron unidas al acto que la C.T venía celebrando en el Cerro de los Ángeles en el mes de noviembre. Del 1 al 4 de mayo de 1986, se celebró en El Escorial el esperado Congreso, que sería el primero de la CTC. Aunque no faltaron dificultades, se llegó a importantes acuerdos. El más importante fue establecer una organización única para la acción política en la que cada grupo se reservaría sus lealtades dinásticas, únicamente quedaban excluidos los partidarios de la monarquía liberal. El segundo adoptar el nombre de Comunión Tradicionalista Carlista, el mismo que tuvo la organización en tiempos de D. Alfonso Carlos I. Se constituyó una Junta de Gobierno, se restableció un Consejo Consultivo y se dejó para un segundo Congreso discutir el programa común., detalles de organización y demás.
En el acto que anualmente venía organizando la Regencia de Estella en Montserrat ya participaron todos los grupos y se leyó un mensaje de un componente de la Regencia de Estella en el que se pedía a todos los carlistas que estaban bajo aquella disciplina que apoyasen sin reservas a la CTC.
El segundo Congreso se celebró un año después en el Valle de los Caídos. En él se discutieron y aprobaron los temas previstos.
Desde entonces la CTC ha alcanzado una serie de objetivos que a primera vista pueden parecer escasos, pero que fueron importantes si tenemos en cuenta la situación real del carlismo en aquella época. Tropezamos con una militancia envejecida y desanimada. No todos los que se incorporaban tenían claras las ideas sobre la labor a realizar. Varios años sin una dirección política nos habían acostumbrado a la indisciplina.
Tuvimos dificultades en Cataluña, porque la persona más activa y que llevaba los hilos de la organización quiso darle una orientación próxima a CiU, expulsando a unos jóvenes que se oponían a ello. Hubo que disolver la Junta Regional y nombrar una Comisión Gestora.
La aplicación de la Constitución Conciliar Dignitatis Humanae, que garantiza la libertad de culto, dio lugar a fuertes polémicas. La aceptación, por parte de la CTC, de las decisiones de Roma impulsó a determinadas personas a abandonar la organización. Mayores fueron las dificultades que ocasionó la actuación de quien había llegado a ser secretario general de la CTC. A principios de 1997 hubo de ser expulsado de la Comunión por la Junta de Gobierno. Decisión que fue ratificada en el VI Congreso celebrado en Madrid en mayo de 1997.
Otros grupos reducidos de provincias se unieron a los disidentes. Cada uno se había separado de la CTC por diferentes motivos, de modo que, si se reunieran en un Congreso, les sería imposible entenderse. Se dedicaron a publicar una serie de boletines xerocopiados, de corta tirada dirigidos exclusivamente a los carlistas. Así sembraban el desconcierto y el desánimo entre los leales. El contenido de los mismo era en su mayor parte insultante y calumnioso. Recientemente se ha unido a ellos un grupo de jóvenes seguidores del cisma de Mons. Lefebvre. A su frente han colocado a Don Sixto de Borbón. La confusión que existe entre ellos ya es conocida por los lectores de “La Nación”. Mientras la Comunión Tradicionalista Carlista ha proseguido su labor y alcanzado diversas metas.
Desde 1986 mantiene la Organización Juvenil Cruz de Borgoña que todos los veranos organiza campamentos para niños y adolescentes de ocho a dieciséis años, campamentos volantes para los de dieciséis a dieciocho, y diversas actividades formativas durante el curso.
Publica la revista Ahora Información que sale cada dos meses en Barcelona. Ya va por el número 68.
Todos los años se celebran las Jornadas de Foro Universitario Alfonso Carlos I, en los que se tratan distintos temas de actualidad política. Se reúnen en primavera y otoño y ya hemos celebrado las VII Jornadas. En cada curso en Pamplona tienen lugar tres cenas-coloquio en un céntrico hotel.
A lo largo del año celebra actos políticos en Bocairente, El Quintillo (Sevilla), Santuario de la Cabeza, Montserrat, San Miguel de Aralar, Vitoria, El Cerro de los Ángeles y Pamplona.
Dispone de oficinas en Madrid (local propio), Bilbao, Pamplona y Sevilla. A la CTC se han adherido los Círculos Aparisi y Guijarro de Valencia y San Miguel de Liria. Es muy importante la actividad de los círculos valencianos citados.
Lo expuesto es prueba de una voluntad de hacer y crecer”.
Por su contenido, podemos suponer que el documento transcrito fue escrito probablemente en 2005. A los efectos, no importa demasiado la fecha exacta.
Las razones de publicar ahora este escrito son varias:
1.Conservar un documento de interés para la modesta historia del carlismo de nuestros días, evitando su pérdida o desaparición (la tinta en que está mecanografiado empieza a difuminarse y dificultar la lectura). Y ello, porque está por escribirse la historia del carlismo del último medio siglo. Si no se hace ahora que aún viven algunos de sus protagonistas, se corre el riesgo de que la versión ofrecida por el Partido Carlista y sus historiadores orgánicos monopolicen la crónica de lo que ha sido el carlismo en las últimas décadas.
Desearía que este artículo sirviera para alentar a los carlistas más veteranos a coger la pluma o sentarse delante del ordenador para dejar testimonio escrito de sus recuerdos y vivencias. A los que militaron en las organizaciones preexistentes a la CTC, a los que asistieron al Congreso de la Unidad, a los que protagonizaron sus primeros pasos, a los que se escindieron por una razón u otra… Ojalá este artículo anime a algunos a completar lo que en él se dice, provoque a aportar información adicional, a añadir datos que posean, a contar episodios menos conocidos…y que todo ello sirva para documentar para la posteridad la historia del carlismo de las últimas décadas del siglo XX y las que llevamos del XX.
2.El informe anterior no ha perdido vigencia. Diríamos que, desgraciadamente, se mantiene demasiado actual en muchos de sus rasgos del diagnóstico de situación: desánimo, envejecimiento, divisiones, problemas con algunos dirigentes, hábito de indisciplina, jóvenes que se incorporan sin ideas claras sobre lo que hay que hacer…
No me parece exagerado afirmar que el carlismo en su conjunto está en fase preagónica, como lo están todas y cada una de sus facciones. Todo ello debería motivar una reflexión, honesta y sincera, sobre las responsabilidades individuales y colectivas, y, en particular, de sus representantes más cualificados. Y, más aún, sobre lo que todavía podría hacerse o debería hacerse, en términos de unidad, para evitar un final previsible y doloroso, si Dios no lo remedia.
3.El informe llama la atención sobre el clima que existía con anterioridad a lograrse la unidad en 1986, y de los pasos que se dieron entonces. Exigieron grandeza de miras, capacidad para dejar a un lado lo que separaba, generosidad para aceptar las particularidades dentro de la unidad, paciencia para superar desencuentros, entendimiento de que existen diversidades de gustos, de capacidades, de vocaciones… y que todo ello puede ser compatible con una comunión que no aspira a replicar el modelo de los partidos políticos liberales, sino a ser el fermento de una soberanía social restaurada.
Han pasado casi cuarenta años desde aquella unidad hoy tan resquebrajada, pero también de una unidad añorada por todos los que no desearíamos ver, ante nuestros ojos impasibles, el final de un movimiento político por el que tanto hombres y mujeres dieron vida y hacienda. El único que, contra viento y marea, mantuvo enhiesta la bandera de la monarquía católica y tradicional española durante casi dos siglos, y que hoy, todos deberíamos tratar de que lo siguiera haciendo, al menos hasta el final de nuestras vidas.